Pensar en la inmortalidad del cangrejo es una locución o expresión popular de habla hispana que se usa para indicar que una persona está distraída fantaseando sobre algo.

LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO

Entiendo que los cangrejos, al igual que nosotros, nos somos inmortales pero me preguntó ¿realmente a los cangrejos les gustaría ser inmortales? ¿y a nosotros?

 

El pasado domingo conocí a una persona culta, demasiado “curiosa”( aunque él lo atribuye a su labor como periodista), emprendedora… llamada Ricardo Sánchez. Me ha ofrecido la posibilidad de colaborar con él y me dijo que podía hablar de todo. Sugirió que los temas podían ser tan amplios como la inmortalidad del cangrejo. Así que allá vamos. Seguro que no pensaba qué iba a hablar de ese tema tan “sugerente”.

 

Parece un tema baladí que nos pongamos a hablar de la inmortalidad del cangrejo, pero si pudiéramos ser inmortales y “vender nuestra alma al diablo” ¿qué precio estaríamos dispuestos a pagar?

 

Se me nubla la cabeza solo de pensarlo porque sin ir más lejos, adinerados han criogenizado sus cuerpos con la esperanza de que en el futuro volverán a la vida. Me pregunto en el caso de que sea posible ¿qué harán en otra sociedad, con personas, tecnología, estilos de vida…que no conocen? Realmente esas personas si volvieran a la vida, ¿se sentirán bien? Me planteó qué sentido tiene que vuelvan a la vida si están despojadas de sus raíces, personas a las que amaron… ¿Qué pretenden?… Si vuelven que nos lo cuenten, aunque no sabemos dónde estaremos los demás.

 

La inmortalidad es el contrapunto a dejar de existir. Nacemos para morir y hay personas que mueren estando vivas. Es importante que no perdamos tiempo en la vida . La vida pasa deprisa y más que querer ser inmortales es mejor vivir el “aquí” y “ahora”. Enojarse, criticar, perder el tiempo en las redes sociales… es lo que nos mata. Vivir es sentir, gozar, disfrutar…pero también aceptar que aunque la muerte nos llegue un día, hemos VIVIDO. Es curioso que lo único cierto en la vida, es que vamos a morir, y sin embargo, no se habla de ello. Es un tema tabú. Con lo natural que podría ser hablar en una conversación, como de tantos otros temas, del tema de la muerte. Solo cuando alguien está muy enfermo o se “nos va”, hablamos de la muerte y, qué triste, que todo lo bueno de esa persona lo digamos en el tanatorio cuando ya no lo puede escuchar ni sentir… ¿Por qué nos cuesta tanto expresar nuestros sentimientos? Este será otro tema. Por cierto, no os gastéis tanto dinero en cremas para ser eternamente jóvenes.

 

Solo comentaros que dejamos de existir cuando nadie se acuerde de nosotros pero como ahora dejamos una huella digital en Internet ¿aunque ya no estemos, seremos inmortales en Internet?

Chelo Tomás

Psicóloga