Está de moda el feminismo, pero un feminismo exacerbado, salido de tono, arrasador y total.

 

Tengamos en cuenta que siempre ha existido la lucha entre machos y hembras, Los prehistóricos lo entendieron muy bien: nosotros traemos la comida y vosotras os ocupáis de todo lo demás. Así ha sido durante siglos. Ocupaciones bien definidas, lo que no quita para que hayan existido mujeres que se han impuesto, por derecho o por circunstancias, a todos los hombres que las rodeaban. Todos conocemos a Zenobia, Cleopatra, Tanaquila, Isabel la Católica, varias reinas inglesas, etc, que fueron capaces de imponerse a unos nobles opuestos, un pueblo que no quería a una mujer y que lo hicieron lo suficientemente bien como para que se les reconozcan sus méritos mucho tiempo después.

 

También es verdad que esa preponderancia femenina no pocas veces se ha pagado con la vida.

 

Y entramos en un espacio equívoco y resbaladizo. La violencia de género existe, es innegable. Pero existe en las dos vertientes, hombre- mujer, mujer-hombre. En distintas proporciones, es verdad, pero ahí entran otros parámetros: altura, fuerza, edad, etc. A pesar de eso, las penas deberían ser iguales, por supuesto con atenuantes, agravantes, etc. Como en cualquier asesinato.

 

El machismo, que ha existido y existe, muchas veces ha estado alimentado por las mismas mujeres que durante siglos han preparado a sus hijas para “casarse bien” y “hacer feliz a su hombre”. Enorme error. La mujer debe ser educada para ser libre, no pertenecer a nadie y ser suficiente. ¿Cuántas mujeres han soportado maridos maltratadores por no tener medios para subsistir, sentir vergüenza de que la gente lo sepa, no atreverse a volver a casa de los padres? Y ¿cuántas no denuncian por miedo a lo que les pueda pasar a los hijos? Tengamos en cuenta que los maltratadores ya cuentan con eso. No les hagamos el juego.

 

Y tampoco nos pasemos. Lo que se pretende es igualdad, por lo tanto, no pretendamos estar encima, porque entonces caeremos en el mismo error que estamos denunciando. Igualdad, no predominio.

 

Eduquemos a nuestros niños desde pequeños. Si conseguimos que tengan muy claro que niños y niñas son iguales, habremos conseguido eliminar muchas de las muertes que ahora estamos viendo.

 

P.D. :  No creo que la moda absurda de niños/niñas, ricos/ricas, etc., contrario a las normas del lenguaje, ayude en nada a esta educación.

 

María Antonia Mantecón

 

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